Uno de los miembros del Club, Alfredo Corral, ha corrido en la afamada prueba de los 10.000 del Soplao y se ha animado a mandarnos esta estupenda crónica para que conozcamos como se vive una Ultramaratón... esta es su historia:

Alfredo Corral Soplao 2013 1Este año mi objetivo era la Travesera de Picos de Europa, pero me quedé sin dorsal y como se me iba a hacer muy larga la espera hasta el Desafío Cantabria, a falta de tres semanas para la carrera decidí apuntarme de nuevo en la Ultramaratón de 124 km Los 10000 del Soplao. Ya la hice el año pasado junto con mi amigo Iván y tuvimos un tiempo infernal, pero acabamos los dos muy contentos con nuestra primera ultra, le hubiese gustado acompañarme este año también, pero está fuera de juego por lesión.Esta vez he estado mucho más relajado los días previos (aunque a última hora siempre atacan los nervios) ya que fue una decisión de última hora, ya conocía la que me iba a encontrar y no tienes ese miedo a lo desconocido de la vez anterior. Llega el Viernes y lo dedico a descansar lo que me dejan los nervios que ya empiezan a aparecer y después de comer me dirijo con Ana y Arán a cabezón a recoger el dorsal. Ya se empieza a ver ambientillo en el pueblo, se nota en las caras quienes son los participantes de la ultra.  Asisto a la charla previa donde nos dan unos consejos de seguridad aunque parece ser que nos va a respetar el tiempo.Después nos acercamos a Bárcena Mayor para coger la llave de la habitación donde se va a quedar Ana con el peque para mañana vernos en el kilómetro 87.

 

Cenamos allí (yo espagueti y Ana unos huevos con jamón, que suerte) me cambio y vuelta a Cabezón con el disfraz de ultraman. A estas horas ya no hay quien me aguante de los nervios, ¡¡QUIERO SALIR YAAAAA!!Este año hay mucha gente conocida en la ultra, pasan los minutos entre saludos, caras de tensión y visitas al W.C. Me despido de Ana hasta el día siguiente alrededor de las 12:30 en Bárcena, dan la salida y se pasan todos los males, a disfrutar. La rodilla que me tenía acojonado desde ayer parece que no duele, así que “palante”.Subo y bajo el escudo con tranquilidad ya que en este tramo es muy fácil fastidiarla por una mala caída. Alfredo Corral Soplao 2013 2Cuando llego terreno más cómodo paro un momento para mirar hacia atrás y disfrutar de la imagen de cien frontales bajando por el cortafuegos del escudo y prosigo hacia Ruente donde nos espera un montón de gente con campanos y pitos dando ánimos, es emocionante. Veo caras conocidas y escucho mi nombre en varias ocasiones, hasta que en una de esas “PAPIIIIIII”, es Ana, como han cortado la carretera se ha bajado a ver el espectáculo, paro un segundo a darles un beso y sigo hacia el monte en dirección a Ucieda. Subimos por pista hasta que comienza un bonito descenso a través del bosque, ojito aquí que el año pasado me torcí el tobillo y fui penando durante 100 km. Llegamos a Ucieda, primer avituallamiento, pero no paro mucho tiempo, salgo rápido hacia el Moral. La subida la hago cómodo, trotando mucho y disfrutando de la noche estrellada, ya que el año pasado la pasé mirando el suelo y aguantando el chaparrón, a las 3.30 comienzo a bajar por Juzmeana. Disfruto muchísimo la bajada, la hago totalmente solo y a ratos entre niebla, me encanta el monte de noche, veo una jineta y un zorro. Tras un par de kilómetros de asfalto que se hacen muy largos llego a Bárcena un poco antes de las 5:00, kilómetro 43 y me encuentro como nuevo. No hay color con el año pasado, las mochilas están en una carpa aparte, das tu dorsal y te la traen, hay gente por allí para dar aliento. Charlo con Pablo que está esperando a Ana, su mujer, mientras como algo y me da algún consejo, justo cuando voy a salir suena el teléfono, es mi madre!!! Jejejej me dice que llueve en Santander y que tenga cuidado (como son las madres…) Salgo, próxima parada Cruz de Fuentes.Este año corro más en las subidas pero voy reservón que esto es muy largo.

Amanece, se empiezan a escuchar los pájaros y ya podemos ver el bosque… fuera frontales. A las 07:30 corono Fuentes, tremendas vistas de las caras norte de Campoo nevadas. Sólo queda la mitad. Seguimos por pista, pasamos por Ozcaba donde están preparando el avituallamiento para las bicis. Poco antes de llegar a Venta Vieja llamo a Ana, pues voy con adelanto, me pregunta por la rodilla “me encuentro de maravilla, empiezo la bajada a los Tojos, llegaré sobre las 11:00”. La bajada pasa rápido, en un momento estoy en Colsa, otra vez Pablo jejej, van a correr un poco en busca de Ana. Este año hay avituallamiento sorpresa en un local de los Tojos. Me tiro a por lo menos recomendable para estos casos, tortilla de patata y torreznos. Mientras como, veo pasar a tres corredores por la puerta, no les han avisado del avituallamiento. Ahora vienen 6km complicados hasta Bárcena, sube y baja cruzando algún riachuelo y entre barro.Son las 11:00 y estoy en Bárcena de nuevo, Ana está con mi bolsa preparada, cojo bebida, y como algo pero no mucho, estoy lleno. No me cambio de ropa y enseguida afronto el último tercio de la carrera que comienza con el ascenso por un GR que en ese tramo es un auténtico río, el fresquito viene bien a los pies… enseguida me cogen Luismi y Jesús, dos corredores con los que comparto kilómetros intermitentemente desde hace casi 60km.Al llegar al alto ya vemos la Ermita del Moral y enseguida nos estamos cruzando con los primeros ciclistas, que nos animan diciendo que ya lo tenemos chupado, yo creo que no saben lo que nos queda aún. Nos desviamos hacia los puentes y rápidamente nos encontramos con los participantes de la ruta a pie, tenemos que ir pidiendo paso constantemente, lo cual acaba cansando, incluso alguno no tiene fuerzas para apartarse y tienes que adelantar por donde puedes.Me empiezan a fallar las fuerzas, así que bajo el ritmo y camino un rato mientras como algo ¡¡que hambre tengo!! La gente te pregunta muchas cosas pero la verdad es que no tengo muchas ganas de hablar.

Llego al avituallamiento de la Cotera y me lo tomo con calma, como mucho y bebo más. ¡¡A por el Toral!!A mitad de subida hace frío, viento y empieza a llover así que me pongo el gore-tex. Casi llegando a la última rampa me empieza a entrar el sueño, a ratos cierro los ojos para descansar pero no paro de subir, alguien me ofrece sus bastones, pero ya quiero acabar sin ellos. Cuando me doy cuenta, ¡¡ estoy arriba!! Empieza la bajada hay que correr de nuevo, esta parte siempre se me hace dura, pero la meta está cerca y hay que darlo todo, ya  no importa el dolor de piernas. Queda una última subida corta pero fuerte que subo charlando tranquilamente con un andarín. Al coronar me despido de él y encaro la bajada por las fuertes rampas de hormigón donde me cruzo a alguno que ¡¡baja de espaldas!!  Llego a la carretera y ya solo queda disfrutar de los ánimos de la gente que se encuentra a lo largo de la carretera hasta cabezón, entro en meta a las 17:17 en el puesto 24, casi tres horas menos que el año pasado y mucho mejor de piernas. Si me lo dicen el día anterior no me lo creo. Llamo a Ana que está parada en la carretera por el paso de los ciclistas y viene a recogerme. 

Gracias a toda la gente que ha estado animando en diferentes lugares y sobre todo a Ana que me acompaña en estas historias tirando del pequeñajo y me aguanta cuando ando lesionado y me pongo pesado.Esta es mi crónica, pero lo bueno de esto es que cada uno de los 149 que salimos el viernes a las 23:00 tendrá su pequeña historia muy diferente a la mía. 

ALFREDO CORRAL