Niños Ebro_Mayo_2015 1Niños Ebro_Mayo_2015 2Niños Ebro_Mayo_2015 3Niños Ebro_Mayo_2015 4Niños Ebro_Mayo_2015 5

!Todo un éxito el fin de semana con niños organizado por este club! Pese al efecto "comuniones", alguna baja por enfermedad y algún alta de última hora, logramos formar un grupo de 7 niños, entre 3 y 11 años, y de 7 adultos.      

El viernes (22 de mayo) fuimos llegando todos a la caída de la tarde al albergue de Soncillo, sorprendiéndonos gratamente el paraje donde está situado y la amplitud y pulcritud de las instalaciones. Solventamos, gracias a la amabilidad de la encargada de las instalaciones, el lapsus de organización de avisar sobre la necesidad de llevar ropa de cama y toallas.

El reparto de habitaciones se hizo por consenso y se decidió por unanimidad instalar a la mayoría de los niños (6) en una habitación y repartirnos los adultos en otras dos habitaciones algo más pequeñas. Los mismos niños se organizaron fenomenal para decidir quiénes dormían en las literas de arriba o abajo.         

 

Cuando se propuso dar una vuelta por el pueblo y comprar alguna provisión, tuvimos que hacer frente a la primera rebelión de los infantes: No querían salir del bosque que rodea al albergue y dejar de jugar a "hacer cabañas", así que le tocó a un adulto quedarse de cuidador.

Después de la cena que nos prepararon en el albergue, por cierto la pasta y el pollo riquísimos, todos los niños marcharon rápidamente a la habitación para su "fiesta de pijamas". Aunque costó un poco que se hiciera el silencio no hubo ningún problema nocturno digno de reseñar; nadie se cayó de su litera (la mayoría tenían barreras) ni extrañó la cama.

Por la mañana nos encontramos todos desayunando a las 9 horas, con lo que conseguimos estar en Pesquera de Ebro en torno a las 10:30 h., según lo previsto.

Dejamos un vehículo y, apelotonados en el resto de coches, recorrimos los 5 Km que nos separaban de Cortiguera. Maniobra necesaria para acortar un poco el recorrido a los niños y de paso quitarnos la parte más fea de la excursión. Hacia las 12 horas del mediodía, después de todos los olvidos y pises, la expedición partió de Cortiguera por una senda preciosa desde donde se podía ver el cañón que íbamos a recorrer. En el mirador del gran cañón, no le faltó al Ebro su jotica por la maña del grupo. Después de un rápido descenso (había hambre) llegamos a Valdelateja donde comimos tranquilamente junto a la orilla del rio. Después de comer, entre cantos y juegos, recorrimos la senda que discurre por la margen derecha del rio Rudrón hasta desembocar en el Ebro para cruzarlo a la altura de la central hidroeléctrica, donde hicimos una parada de chuches (avituallamiento indispensable para los peques).  El último tramo de la excursión es donde los adultos nos tuvimos que emplear más a fondo para mantener la motivación a los pequeños. Hubo alguno que se pasó más de tres kilómetros con la mochila y cuerpo cubierto de helechos, moviendo los brazos fingiendo ser un pájaro seguido por sus pollitos. Graciosa escena de la que afortunadamente nadie me grabó. Helados para todos en Pesquera de Ebro y directos a cenar a Soncillo, pueblo. Cenamos hamburguesas en un restaurante de Soncillo y los niños agotados dejaron la fiesta de pijamas para la mañana. Demasiadas emociones.

El domingo el ambiente era mucho más relajado, el desayuno se hizo más tarde y, mientras los mayores recogíamos, los chicos se organizaron: unos seguían haciendo cabañas, otros jugaban y otros hacían los deberes. Investigamos el "desfiladero de las Palancas" buscando rutas para futuras ocasiones y no nos defraudó. Después marchamos hacia un pueblecito encantador, Orbaneja del Castillo, donde comimos e iniciamos ruta de vuelta.

El alojamiento y el sitio nos ha gustado mucho y la zona tiene muchas posibilidades para próximas ocasiones.