• Jose Miguel González
  • Luis Ángel González
  • Rebeca Serrano

Como es habitual desayunamos en Arredondo sobre las 10:00 y no ponemos en marcha. Nos dirigimos al parking de Tonio para explorar la torca que vimos la semana anterior, que aparentemente esta sin marcar. Tardamos poco en llegar a la boca, buscamos insistentemente a ver si estaba marcada por algún lugar (tal vez era una marca vieja y se había borrado), pero no había ninguna marca. A menos de 5 m de distancia hay otra boca marcada con una numeración casi borrada.

Un pozo de 4 metros volados nos deja en una sala, muy caótica, con muchos bloques sueltos, bajo un gran bloque se nota una corriente de aire muy grande, que da acceso a un pozo de 25 metros aproximados. Antes de entrar en acción con el pozo, decidimos limpiar muchos de los bloques sueltos que había en la base de la entrada y podrían moverse en dirección al pozo donde vamos a trabajar, una vez queda acaldado paramos a comer.

Empezamos a desobstruir el pozo, una sección de 4 metros que dan acceso a un pozo amplio. Aquí pasamos el resto del día picando como malamente podemos, ya casi se puede pasar, solo quedan de quitar varios picos que pueden molestar en el ascenso. La próxima semana pasaremos y veremos que nos esconde la torca.

Mientras que desobstruimos Pixi y Josemi, Rebe se va a dar un paseo y encuentra otra cueva sin marcar, tiene una sección horizontal de unos 15 m con formaciones bonitas y un pozo de unos 12 m con mucha corriente de aire. El pozo es un tubo de 1 metro de diámetro, tal vez se junte con la otra torca. Después de revisar esta cueva por encima, nos colamos en la torca marcada, porque está muy cerca de las otras dos bocas, a ver si conectan las 3. Esta torca marcada esta obstruida a los 10 m de profundidad, tiene una pequeña corriente de aire. Pero nadie ha desobstruido nada allí dentro.

La semana anterior hacía 7 grados de temperatura en superficie y la torca echaba aire cálido, esta semana hacían 24 grados en el exterior y la torca chupaba aire.