Exploración

El Corzo 150422

El corzo 15/04/2022

Participantes: Carlos (Espeleoclub La Grieta/AEMT Trasmiera) y Rubén Galvez (Espeleoclu La Grieta)

 

Hacía mucho que no podíamos subir a explorar, así que había ganas. Aunque no teníamos mucho tiempo decidimos hacer una entrada al corzo para recordar viejas sensaciones. Aproximadamente a las 8 de la mañana llegamos al parking del Bucebrón, dónde rápidamente nos cambiamos de ropa y tras preparar el material, sobre las 10:15, entramos por la boca de la sima.

En una hora y poco llegamos a la Sala Curro. Como no podíamos hacer una actividad muy larga, decidimos realizar una escalada que era una de las primeras incógnitas que había surgido en la cueva. Esta incógnita se encuentra en el lado izquierdo de la sala pero para acceder a ella tuvimos que escalar por el margen derecho hasta llegar a la parte más alta de la sala y desde allí volver a descender por el margen izquierdo hasta llegar a la ventana. Una vez allí nos llevamos una grata sorpresa, ya que se veían unos 50 metros de galería ancha. Tras recorrerlos nos dio la sensación de que la galería se cortaba en seco, pero después de echar un ojo por el margen derecho, vimos que detrás de unos bloques se abría una sala de considerables dimensiones. Tras recorrerla, nos dimos cuenta que la única posibilidad de continuidad era por una escalada que se encontraba al fondo de la sala a la izquierda. Como no disponíamos de más material y se nos hacía un poco tarde, decidimos deshacer lo andado hasta la base de la sala Curro y después de picar un poco, comenzamos el ascenso hasta la calle, volviendo a ver la luz del día sobre las 16:30 de la tarde. Pese a la dureza de esta sima, la exploración nos dejó muy buen sabor de boca…no creo que tardaremos en volver.

 

Exploración_23-4-22. Torca del Corzo

    Después de mucho tiempo sin explorar, y coincidiendo que libraba el fin de semana, me anime a preguntar en el grupo si había algún plan.

En buena hora…Según me contaron había que topografiar los nuevos e interesantes hallazgos del Corzo, hechos en semanas anteriores pero aun a falta de hacer topo.Confieso que he prometido a mi mismo en varias ocasiones no volver a bajar ahí, pero por algún motivo siempre acabo volviendo. Es una de esas torcas en las que se sufre, pero a las que se acaba por coger cariño. O quizá sea síndrome de Estocolmo… El caso es que pensé “¿por que no?” y quedamos Pixi, Josemi y un servidor, como es habitual en la Garma de Bucebrón, a las 8 y media de la mañana. Daban lluvia ese día. Al parecer bastante. Sin embargo, cuando llegamos a La Garma, lucía el sol, y nada en el cielo parecía indicar que fuera a llover. “Se habrán vuelto a equivocar los del tiempo” pensamos.Tras dar los avisos pertinentes y pertrecharnos adecuadamente, nos dirigimos a la boca, en la cual espantamos a un corzo (¿o era un rebeco?), y comenzamos el ritual de descender al abismo mediante un sinfín de pozos y estrecheces.

      Durante la bajada, pude apreciar las muchas horas invertidas por manos expertas en labores de reinstalación y desobstrucción, que hacen que la torca ahora sea un poquito mas llevadera.Los nuevos anclajes, de acero inoxidable y grueso calibre, dan una gran sensación de seguridad en comparación con las chapas y mallones oxidados que había anteriormente. Las zonas equipadas con peldaños, me parecieron todo un lujo. Los estrecheces ensanchadas fueron la guinda del pastel.

     Al llegar al ultimo pozo, observamos que el cordino de dyneema del último anclaje estaba bastante dañado, así que decidimos eliminar ese anclaje, buscar una posición mejor, que evitara la caída de agua (gran acierto), e instalar un nuevo anclaje con anilla inox. Josemi lo hizo en un instante y continuamos rumbo a la punta de exploración.

     La jornada de topo se desarrollo de forma fluida, con buenos resultados. Comenzamos en la Sala Gaudí, desde al cual accedimos a la  estrechez de la galería de la electricidad, continuamos por el pozo del lirón, y el pozo de las setas, hasta llegar a la galería de los forajidos y acabamos en la gran sala Kiko, dejando numerosas incógnitas  y bellas formaciones a nuestro paso.

 

E un par de ocasiones tuvimos que repetir algunas de las mediciones, ya que aunque los puntos estaban tomados, no eramos capaces de verlos en el alzado de Topodroid. Por precaución, decidimos repetir esas zonas antes de marcharnos.

 

En total unos cuantos centenares de metros (420 en concreto) de pozos, salas y galerías se sumaron a la topo del Corzo. 48 nuevos puntos de topo y unas 1000 mediciones radiales fueron realizadas en las 4 o 5 horas que duró nuestra labor.

 

Felices y satisfechos con el trabajo realizado, decidimos emprender el camino de regreso en torno a las 16:00. Pronto comenzamos a observar que brotaba agua de lugares en los que no la había a nuestra entrada. Había goteos en lugares antes secos, y chorros de agua caían con intensidad en algunas partes del camino que antes solo tenían un ligero goteo. Dedujimos que al final, si que se había puesto a llover. Lo comprobaríamos un poco mas adelante.Los pozos de bajada, antes secos, ahora estaban en carga. Libramos la ducha del primer pozo gracias a haber cambiado la instalación de la que bajábamos… pero no fue así con los siguientes. Tuvimos que subir en varias ocasiones por caídas de agua, en algunos casos goteos, luego duchas abundantes, y en finalmente, autenticas cascadas de agua, bastante fría por cierto, que nos caía encima sin piedad. Enseguida acabamos completamente empapados, con nuestros trajes, botas y sacas a rebosar de agua. La subida tranquila con varias paradas que habíamos planeado, se convirtió en una carrera sin pausa hacia el exterior. Es en esos momentos cuando piensas : “quien me mandaría a mi meterme aquí” “con lo bien que podría estar yo ahora en el sofá de casa, tomándome un te y viendo una peli” “Si salgo no vuelvo aquí ni loco”…

     Hacia las 20:00 por fin estábamos todos fuera. Paradójicamente, en la calle ya no llovía. No teníamos que correr hacia el coche. Aún era de día. “Es la primera vez que salgo del Corzo de día” pensé. Y además ¡sin barro!. Estábamos completamente empapados, pero limpios, tras la gran ducha que nos habíamos pegado subiendo. Hay que saber ver el lado bueno de las cosas...

    Al final, tras cambiarnos y comer un poco, y ya entrando en calor de nuevo, poco a poco volvíamos a sonreír.

    Todos sabemos que tarde o temprano, volveremos.

    Participantes Pixi, Josemi y Victor

 

 

GBT-531 (Sima del Corzo) 5.03.22

GBT-531 (Sima del Corzo) 5.03.22
 
 
 
    Esta vez decidimos bajar por la zona de la electricidad, pero en lugar de ir a la zona de
MarcÓmicron, como teníamos material de instalación recuperado de Bucebrón, decidimos ir a inspeccionar por la parte del pozo del Lirón, pues en una entrada anterior, Josito y Pixi habían continuado el pozo descubierto hace años. Después de bajarlo hasta una grieta repleta de formaciones tipo setas, se accede a una rampa en el cual se haya un pozo que comunica con Gargantúa, pero no lo quisimos bajar, aquí dejamos a la vuelta el material que nos sobró. Seguido, a través de un pasamanos precario previamente instalado, se accede por unas gateras y un pequeño agujero a una larga y ancha galería en pendiente ascendente, la Galería de los Forajidos. Al final de la galería, nos dimos cuenta que estaba colapsada por un gran caos de bloques semicalcificados. Ahí fue donde centramos los trabajos, en lograr encontrar un paso pues había corriente de aire y la luz se perdía al intentar enfocar al techo a través de los pequeños agujeros.
       Sabíamos que ahí debía haber algo grande y… Eureka!! después de dos desobstrucciones conseguimos pasar y allá estaba “la Gran Sala Kiko”, enorme, grandiosa, llena de ventanas y pozos para continuar explorando hacia una posible nueva zona. Una vez recorrida la sala, decidimos comenzar la vuelta al exterior, dejando para la próxima entrada topografiar lo descubierto y mirar las incógnitas que nos tiene preparadas la Gran Sala Kiko.
 
 Material (en pozo acceso a Gargantúa):
  • 20 mallones
  • 20 chapas
  • 6 anillas
  • 3 chapas con mallón y multi
  • cuerda 40 m
Participantes:
  • Pixi
  • Josito
  • Toño
  • Vero
  • Peseta
 

GBT-531 (Sima del Corzo) 12.2.22

GBT-531 (Sima del Corzo) 12.2.22
 
Participantes:
  • Pixi
  • Marcos
  • Josito
  • Vero
  • Peseta
 
     Quedamos temprano en la garma para poder aprovechar bien la jornada. Una vez dados los saludos pertinentes, preparamos equipo, subimos a la torca y a las 9:30... para dentro!!
   Decidimos bajar hasta la zona de la galería de la electricidad para continuar unos trabajos de desobstrucción que habían quedado pendientes la vez anterior.
    Este paso todavía sin topografiar de galería y pozo lo bautizamos como MarcÓmicron. En este punto, nos dividimos en 2 equipos, mientras Josito, Pixi y Peseta iban de avanzadilla, Marcos y Vero les seguían de cerca topografiando.
    Continuamos hasta el punto de desobstrucción y tras un arduo esfuerzo conseguimos traspasar al pozo de la Arenuska, que en su mitad mas o menos se encontró una sala circular con muchas formaciones. Instalada esta parte, bajamos hasta alcanzar La balconera del Chipirón. De ahí, surgieron dos ventanas unidas por una pequeña galería, las cuales acceden a un pozo colapsado de bloques de unos 25 metros. Tras un pasamos en la ventana mas grande, se instaló una cabecera para acceder a su base. Se inspeccionaron un par de gateras que por su estrechez se abandonaron, así como una escalada a una ventana en la que se apreciaba una pequeña galería sin continuación. El pasamanos se dejó instalado para mirar otra ventana que quedó pendiente y en la balconera del Chipirón se dejaron 4 chapas, 3 mosquetones sin seguro y un multi. En el camino de vuelta, se contempló la posibilidad de aplanar y hacer taludes, con piedras y arena fina y seca, que por suerte hay mucha, para construir un vivac en la sala Gaudí, con capacidad para 10-12 personas.
     Ya terminada la jornada comenzamos con la dura subida de regreso. Sin prisa, pero sin pausa y algún que otro atasco (puto corzo! no regala nada…), conseguimos estar todos fuera a las 20:00.
 

MEANDRO EN EL POZO DE LOS INMUNES

  • Jose Miguel González (Josemi)
  • Luis Ángel González (Pixi)

GBT-624 TORCA DE LOS HUMOS

A las 09:30 llegamos al parking de Tonio, hace 4 grados, pero como no hay viento se aguanta bien la temperatura. Repartimos el material y comenzamos la aproximación.

A las 11:00 entramos por la boca de la torca con una bocanada de aire caliente que nos recibe, y cuando llegamos al Paso de Koli sopla muchísimo, ponemos un cordino en vertical y lo zarandea para todos lados.

La cueva está bastante seca, sorpresa grata para nosotros que no vamos a estar el día a remojo como teníamos en mente. A las 11:45 estamos en el Pozo de la Cuarentena, aquí paramos a picar algo y a decidir los trabajos de hoy. Nos decantamos por bajar al Pozo de los Inmunes, una vez recogemos las mochilas continuamos el descenso y a las 12:10 llegamos al pozo.

Mientras preparamos el taladro y los anclajes encontramos otro meandro de suelo plano. Usando un anclaje del pasamanos de acceso al Pozo los Inmunes, montamos otro pasamanos escalando entre bloques para alcanzar el nivel del meandro el cual es transitable en ambas direcciones.

Comenzamos por el que aparentemente resulta más sencillo, haciendo un paso en oposición logramos salvar el desfonde que nos separa. Una vez al otro lado a los pocos metros llegamos a una pequeña trepada que se abre en una ventana a un enorme pozo paralelo independiente de dónde venimos. Tiramos piedras para testar la altura y más o menos tiene unos 45 metros. Desde el punto que nos encontramos se aprecian varias ventanas que se alcanzan con pequeñas escaladas. Como no tenemos suficiente material, decidimos dejarlo para otro día.

Volvemos tras nuestros pasos para mirar el otro lado del meandro, una vez en el pasamanos que usamos como punto de partida del día de hoy, seguimos por el meandro haciendo pequeñas trepadas hasta llegar al techo.

Una vez en el techo, se vuelve muy estrecho para continuar por él, pero conseguir llegar hasta aquí nos viene genial, porque así podemos rapelar hasta los bloques que vimos la última vez que bajamos a esta zona, parecía haber una ventana en esos bloques.

Al llegar a los bloques, son enormes y forman un falso suelo, están suspendidos en medio del pozo a 25 metros del suelo. Entre los bloques aparecen dos pozos que aparentemente son diferentes de lo de abajo.

Nos quedamos sin cuerda por lo que decidimos dejarlo para el siguiente fin de semana. Comenzamos el ascenso, parando a comer en el Meandro Curso Avanzado, una zona seca y cómoda.

A las 16:00 comenzamos el ascenso. De la que subimos paramos a revisar la escalada que se hizo en el Pozo de la Luz, y sale otro pozo nuevo de unos 20 metros. Una vez revisado que es posible continuar, volvemos a la línea de cuerdas y continuamos el ascenso hasta la salida.

A las 18;30 estamos fuera.

Zulo Inmunes : 4 cintas.

 
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