Diario de Exploración

  • Iván Expósito
  • José Miguel González
  • Luis Ángel González
GBT-531 (Torca del Corzo)

Siendo el cumpleaños de Josemi esperábamos que la torca le diera el regalo merecido y tras 6 días volvemos a ella para poner pie donde nos quedamos a falta de nada el otro día y ver lo que nos esconde. Horario habitual siendo uno más en esta ocasión, y a las 10 entrando por torca en un día lluvioso (y el anterior también) que nos augura mojadura.

Hay goteos más o menos constantes en toda la torca que evidentemente se van sumando y haciendo más visibles a medida que bajamos, pero la verdad que menos de lo esperado, aun así una lluvia que cala en el Pozo de los Incrédulos. Por la cueva seguimos escuchando continuos goteos por todos lados, que se contraponen al silencio de la semana anterior. En 1 hora y 25 hemos llegado a punta y sorprendentemente el pozo Windows riega lo mismo que la última vez, es decir muy poquito en uno de los fraccionamientos. Enseguida Josemi se pone los trastos en el arnés y a por ello. Al poco rato, reforzando el último anclaje que quedó a medias, consigue descender y tocar suelo. Ya estamos metidos en la ventana. Se trata como ya habíamos visto de una gran colada que viene de lo alto, de lo que parece el conducto superior. El hueco en el que nos encontramos de unos 10 metros de diámetro está ocupado casi en su totalidad por dicha colada y se trata de galería ya que vemos claramente el techo de la misma. La colada presenta varias capas de concreción entre capas de barro, lo que la hace frágil por lo que para subir, pegados a la pared izquierda, sube Iván tallado algún peldaño con la maza y asegurando a la pared en algún punto, llegando a la parte superior y comprobando que la oquedad está totalmente colapsada por la misma colada que sale de ahí. Lo que parece el conducto principal de esta galería que a posteriori también fue cortada por el Pozo Windows, ha sido cerrada por la colada, una galería que viene a tener también unos 10 metros de altura, la verdad es que es mala suerte. Sin embargo la otra ventana que habíamos visto desde fuera el día anterior y que en principio parecía menos probable, Josemi y Pixi, ahora desde otro ángulo ven que efectivamente tiene continuación, pero como ha ocurrido constantemente en el Corzo, esta nueva opción no va a estar exenta de trabajo. La ventana se encuentra en el lateral derecho, es decir en el contrario al que estamos, a unos 5 metros de altura así que necesita una escalada, y nos separa de su base toda la colada que se antoja complicada cruzar debido a su fragilidad y pendiente. Es por ello y aprovechando que ya habíamos llegado al techo de la galería, decidimos intentar hacer una travesía y atacarla desde arriba, así que Iván que ya está arriba continua la aproximación guiado por Pixi y Josemi desde abajo que lo ven claramente. La pared se extraploma por momentos lo hace que vayamos buscando conductos que nos facilitan no apartarnos de la pared y a su vez tener que poner más anclajes de los que nos hubiera gustado ya que nos estamos quedando sin ellos. Intentamos replantear el trabajo y Josemi vuelve a por las cuerdas que tenemos al otro lado e intenta recuperar algunos anclajes. Tras comer, de nuevo Iván afronta el asalto final. Josemi y Pixi que tienen un ojo clínico para esto, hacen el planteamiento con los 3 anclajes que nos quedan y aprovechando una columna que se ve en la pared cercana a la ventana. Pues poco a poco y cumpliendo el plan Iván rapela con su último anclaje hasta la altura de la ventana y ahora tiene que alcanzar la columna que se encuentra a unos 3 metros. Lazo, pericia y paciencia y finalmente consigue alcanzar la columna, con tan mala suerte, que lo que parecida un anclaje fiable, la maza canta lo contrario por lo que deciden no jugársela y dejarlo para la próxima. Desde esta posición de privilegio Iván ve un hueco amplio que hay tras la ventana, donde se escuchan distintos goteos y alcanza a ver grandes formaciones. Por lo contrario no ve el suelo, aunque se intuye cercano, es decir no se trata de un pozo. Finalmente entre los distintos ruidos de goteo identifica uno esperanzador y dice que escucha un zumbido constante que no es agua y que puede tratarse de un agujero soplador, pues le recuerda a cuando escucharon por primera vez el agujero del paso del Onanismo desde la cabecera del P50. En este caso se encuentra a unos 5 metros de la ventana y al menos otros tantos hacia la pared que consigue ver, pero el sonido parece venir de más adentro. Pues de nuevo nos quedamos a un anclaje de conseguir el objetivo o al menos de haber asomado la cabeza, pero otra vez será. Se retira Iván de la cuerda y entra Josemi con mejor luz y dice que él cree ver el suelo del otro lado y quedándose sorprendido también del misterioso sonido.

De nuevo nos tenemos que retirar antes de lo deseado y con el caramelo en la boca, pero así es la espeleo. Son las seis de la tarde y comenzamos el camino hacia afuera. Hemos gastado todos los anclajes y cuerda que teníamos, tendremos que replantear el trabajo el próximo día para intentar no meter más material del que ya tenemos y habrá que llevar la maza y el martillo pues de ser un agujero soplador lo que escuchamos, y en el mejor de los escenarios habrá que romper algo para pasar, ¡esperemos que no mucho!

Poco a poco, volviendo a parar en la charca de la Galería de la Taberna para limpiar los bloqueadores de la carga de barro y otra paradilla en la base de la torca en la Sala Curro, vamos saliendo llegando al exterior a las 20:40, donde continúa lloviendo y parece que lo ha hecho durante todo el día.

Así que Josemi, tu regalo de la cueva está, lo que pasa que no has llegado a verlo y abrirlo… ¡habrá que volver!

Material:

Zulo del Tubo: Maza, cortafríos.

Zulo Cruce Referéndum: Maza y puntero. 17 anclajes (chapa+concetor) 4 ases, 1 cordino. 5mts de cuerda. El carcaj con las brocas.

Zulo de los Riojanos: Se necesita cuerda, anclajes, maza y puntero. (hay una cuerda y algún anclaje en la cabecera del Pozo Windows que se puede recuperar).