Diario de Exploración
  • Jose Miguel González (Josemi)
  • Luis Ángel González (Pix)

GBT-624 TORCA DE LOS HUMOS

Con el ansia a flor de piel después del confinamiento no nos quitaría las ganas de bajar a punta la borrasca que está atravesando la cornisa cantábrica.

Quedamos temprano a las 08:30 en el parking de Tonio, nos decidimos a subir el coche hasta arriba, y aparcamos a 40 metros de la boca, ya que no para caer agua, con rachas de viento fuertes.

A las 09:30 entramos por la boca (por la entrada cae un río jejeje), la cueva esta en carga. Hoy toca un día a remojo, disfrutaremos del espectáculo de ver las cascadas por los pozos, como rebota el agua en sus paredes formando goteos que cubren los pozos. Maravilloso.

El río que entra por la boca se filtra por los bloques de la primera sala y cae al Pozo del Péndulo, en su base, en el Paso de Koli, hay una autentica ciclo-génesis, entre las bocanadas de aire que salen de la estrechez y la cascada que te viene de encima, con lo cual terminas mojados hasta los huesos y con las katiuskas medio llenas de agua.

En el Pozo de las Caracolas y el del Anfiteatro que modificamos las líneas de rápel ya no te mojas, pero al llegar al teatro otra vez te viene todo el agua encima.

El Coronavirus nunca le vimos con tanta agua, da gusto oír correr el agua, la cueva está viva.

Al llegar a la cuarentena el agua nos da un respiro, y nos deja bajar unos cuantos metros sin mojarnos, pero no vamos a librarnos de ella aun. En la escalada para pasar del Estado de Alarma al Pozo Toque de Queda pasas por debajo de una cascada, es como si treparías por un barranco pero de noche.

Cuando llegamos a la punta de exploración nos ponemos manos a la obra con la fuerte desobstrucción, en una hora lo tenemos finiquitado, montamos la cabecera y comenzamos el descenso de un pozo de unos 22 metros. En su base se abre un meandro bastante considerable, de una media de 1 metro de ancho por 3 de alto. Seguimos progresando por el meandro y a los pocos metros nos encontramos con un pozo de dos metros, seguido de otro de 7.

En su base hay una marmita y una cascada muy chulas, y a los pocos metros encontramos otro pozo de unos 20. No tenemos más cuerda, y como es pronto decidimos subir a desmontar la cuerda de la escalada y pasar por debajo de la cascada que cae de lo alto del pozo del toque de queda dos veces: una de ida y otra de vuelta con la cuerda. Instalamos el nuevo pozo y en su base avanzamos unos diez metros hasta que nos damos nuevamente con otra estrechez. Es un meandro fósil repleto de algodón, las paredes tienen una capa de 10 cm de algodón. El agua que venimos siguiendo se va por un desagüe enano de 30 cm de diámetro. A las 16:00 paramos de explorar y comenzamos el ascenso, sentándonos a comer donde realizamos la desobstrucción, ya que habíamos dejado allí parte de los equipos.

Después de comer miramos el pozo donde notamos la corriente de aire la anterior vez, y hoy el aire le expulsa, como era de prever. La anterior entrada pensábamos que este pozo y por donde bajamos hoy, estaban unidos, pero al revisar el que exploramos no vimos ninguna ventana, por lo que toman diferentes rumbos.

Después de enredar un poco más y preparar las mochilas nos vamos a instalar la cuerda que habíamos quitado para continuar explorando, eso sí, pasando otra vez bajo la cascada.

A las 17:45 comenzamos el ascenso desde el estado de alarma y a las 20:00 estábamos en la boca.

¡Que bien el coche está a 40 metros!, porque hacia un viento que te helaba.

Material zulo: 5 chapas, 2 anillos, 3 anillas de 10 mm, 10 multis.